sábado, 25 de diciembre de 2010

La vida pensada como un dominó

Bueno, primera y única entrada del 2010... Es muy loco que el sitio aún tenga visitas... En fin.. El 24 se me ocurrió pensar "como sería si..." y salió esto.

El año nuevo ha sido históricamente un momento de reflexión e introspección. Sin embargo, en esta oportunidad me voy a pedirte algo distinto, quizás algo nuevo...

Esta vez me gustaría que juntos volemos mas allá del cierre de etapas de fin de año o las ideas y proyectos para que año que entra. Mirar el fin, parado en los hombros del gigante, luego de haber puesto manos a la obra y jugar a un juego, el domino de la vida. Allí donde el tiempo transcurre a toda velocidad. Donde las transiciones son solo eso, pasar de uno a otro momento, para posteriormente descubrir que entre golpe y golpe, caída tras caída, se comienza a dibujar poco a poco el proyecto al que nos hemos dedicado, el proyecto que hemos ideado, nuestra vida.

Te propongo, en este humilde acto, mirar la vida de otra manera, planearla poco a poco, contemplarla detenidamente y vivirla intensamente, para que al final, puedas también, disfrutar del sonido de la ultima pieza... esa que va a perpetuar tu memoria y que va a perdurar en tus seres queridos.

Me gustaría que nunca dejes de maravillarte al observar a quien recién comienza a abrir sus cajas de dominós, aprende también de aquellos que ya hace un tiempo que han comenzado y presta mucha atención cuando escuches caer una última pieza... aprenderás a ver como otros ven...

Ahora el por qué de la metáfora (que no muere ahí), considero que la sorpresa es un don maravilloso, algo que debemos conservar y dedicar tiempo a seguir cultivando. Lo tomo como un sentimiento central sobre el cuál giran otros sentimientos.

Con respecto a los dominó, los tomé por fuera del sentido del juego original, planteándolo más bien como una secuencia (de acciones) cada una dependiente de la anterior y responsable de la siguiente. Está muy de la mano de la frase de Isaac Newton, pero esta vez tomada como el bagaje limitante del libre albedrío.

Quizás has tenido la oportunidad de ver (y con mayor suerte, experimentar) armar una figura, lanzar la primer pieza y ver cómo se deslizan a toda velocidad. Pues a eso me refiero... por si no sabías, pueden haber bifurcaciones, caminos con un solo fin, lineas, subidas, bajadas, y todo lo que puedas imaginar.

Con respecto al sonido de la última pieza, lo miro como el balance final de nuestra vida, y retomo la metáfora del vuelo que nos permite apreciar (ya desde el último ángulo) la obra final.

FerSfeir

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